¿Cuánto trabajo debe hacer un motor frío para arrancar en invierno?

Cuando el frío llega, sobre todo en invierno, las condiciones del aire cambian y las temperaturas… son otra cosa diferente a las que tenemos en verano. Es más, nuestro coche (sobre todo aquellos que duermen en la calle) es uno de los más afectados por el frío. Los motores están diseñados para funcionar de manera óptima en una temperatura que ronda los 90 grados y mientras este no llega a esa temperatura pasa por algunos procesos más complicados de lo que pensamos.

En este vídeo que os dejamos aquí podemos ver como, mediante el uso de una cámara térmica, se van activando y calentando los diferentes elementos de nuestro motor. De hecho, es recomendable pisar el pedal del embrague al encender el coche para descargar al motor de arranque del sobreesfuerzo que supone mover el embrague y el aceite de la caja de cambios.

No hay porque dejar que el motor se caliente a ralentí (aunque unos segundos sí es recomendable mientras abrochamos el cinturón, etc.) pero al iniciar la marcha debemos hacerlo despacio. De hecho, la mayoría de las centralitas actuales suben el régimen de revoluciones a ralentí para que el motor alcance pronto la temperatura ideal (eso nos indica por donde van los tiros).

¿Qué se calienta primero?

La cámara de combustión se calienta, luego la culata y después los colectores del escape. A partir de ahí la temperatura se va extendiendo hasta el líquido refrigerante que consigue calentarse y estabilizar la temperatura del motor a unos 90º. Cuando arrancamos todo el aceite está parado en el cárter y este tiene que ir expandiéndose por todo el motor. Pues el aceite no solo lubrica, sino que también limpia, refrigera el motor e incluso reparte de forma uniforme la temperatura.

De hecho, con el frío todos los líquidos se vuelven más densos. Tanto el aceite del motor como el de la transmisión e incluso el hidráulico de los frenos trabajan «mal» en temperaturas frías. Es por eso que, según la zona del planeta en el que te encuentres, deberás optar por un tipo de aceite u otro. Incluso sería recomendable usar un aceite con diferente grado SAE en verano que en invierno aunque no se hace (ni es necesario con los aceites actuales).

Además, el frío no solo afecta a la parte mecánica, no podemos olvidar que las baterías también sufren al tener que hacer un esfuerzo extra y estas van perdiendo potencia si no las mantenemos en buen estado. ¿Sabes cómo cuidar tu batería? Aquí tienes unos consejos para ello.

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